2020: el año de la pandemia. Todo el mundo tuvo que aprender a adaptarse a nuevas formas de hacer las cosas: trabajar a distancia, llevar cubrebocas, pasar mucho tiempo encerrado en casa en cuarentena… 

Antje -intérprete simultánea y profesora de alemán- vivía en Japón. Oliver -profesor de alemán como lengua extranjera- daba clases en una universidad de Nagoya, puesto que ocupa desde hace varios años. Ambos se conocieron cuando Antje fue nombrada profesora de la misma universidad. A lo largo de este periodo, Antje mantuvo un contacto regular con Peter, un editor exitoso radicado en Berlín. Antje y Peter se conocen desde su época escolar.

Aunque en extremos opuestos del mundo, con Antje y Oliver en Japón y Peter en Alemania, se dieron cuenta de que las reuniones en línea eran cada vez más habituales. Trabajar desde casa significaba tener que conseguir el equipo adecuado, incluidas buenas cámaras web y micrófonos. Fue también durante este periodo cuando la enseñanza en universidades y escuelas se trasladó a Internet. Haciendo de la necesidad virtud, las conferencias se trasladaron a la ciberesfera. 

Si se toman todos estos ingredientes, se les da una buena sacudida, y bingo, se tiene Lingoplanet.

Peter hacía tiempo que había descubierto que las aplicaciones, los teléfonos inteligentes y las tabletas se adaptaban bien a su negocio editorial; Oliver llevaba mucho tiempo experimentando con los medios digitales para la enseñanza de lenguas extranjeras; y Antje se dedicaba a interpretar conferencias que tenían lugar al otro lado del planeta desde su oficina en casa y a dar clases en línea junto con Oliver. 

Sus experiencias interculturales combinadas y su entusiasmo por aprender y enseñar lenguas extranjeras pronto dieron lugar a la idea de que los cursos en directo unidos al uso de una plataforma digital podrían ser una nueva y excelente herramienta de enseñanza. En lugar de las clases basadas en aplicaciones, que suelen ser tan impersonales, los estudiantes son guiados por profesores cualificados de la vida real, con el apoyo de unidades de autoaprendizaje que se adaptan específicamente a las clases en vivo.

Así nació Lingoplanet.